Antes había aptitud, hoy hay actitud

By admin. Filed in Ex America  |  
TOP del.icio.us digg

Arquero, médico y director técnico, en ese orden. De la valla del América de Cali y Millonarios cruzó la línea para comenzar a dirigir equipos campeones desde hace 50 años. Ganador del torneo colombiano ya en 1959, pionero en la Copa Libertadores, describe desde el nuevo milenio el recorrido del balón durante tantas décadas por el continente. En noviembre cumplió 80 años y está tan lúcido como siempre.

-¿Qué cambios vivió en las Copas Libertadores en que participó?
-Viví todos desde 1960 hasta 1991: los viajes, las comodidades, la gente, los jugadores. Antes no se lesionaban tanto y eso hacía posible que los planteles se mantuvieran; además, el mercado no era tan acosador: en América tuve casi el mismo grupo en todas las Copas. El reglamento cambió mucho, los grupos y las eliminatorias a muerte súbita la hacen más entretenida; eso para los jugadores es una motivación extra y es más atractiva para el espectador. Además de lo que representa económicamente.

-¿Por qué al América se le fue la Copa en los últimos instantes?
-En 1985 me ganó Argentinos Juniors, fuimos a un tercer partido. La definición por penales estaba 4-4. El arquero Vidallé siempre iba a la derecha y lo teníamos medido para patearle a la izquierda, pero seguía “El Pipita” Antony de Ávila, que tenía 18 años. Cobró el penal porque Battaglia y Willington (Ortiz) no estaban en cancha. Pateó sobre la mano derecha, Vidallé atajó y me quitó la posibilidad de ser campeón.
En 1986 debo aceptar que River fue muy superior a nuestro equipo, tuvo un Beto Alonso brillante, director de orquesta, y un Funes goleador. En 1987 volví a la final con Peñarol, le gané 2-0. Hoy habría sido campeón, porque en Uruguay perdimos 2-1. El marcador global me favorecía. En Santiago de Chile, después de 120 minutos, éramos prácticamente campeones con un 0-0, pero fuera de tiempo, nos hizo el gol Aguirre, que nos agarró mal parados. Habían sido expulsados Cabañas y mi defensa izquierdo Ampudia, el equipo estaba agotado. El árbitro dejó correr el tiempo un poco más

-¿Cómo era el vestuario en ese momento?
-Frío, no había palabras. Para nosotros, el árbitro alargó el partido y cuando Aguirre hizo el gol, ya no había nada que hacer. El avión era un funeral, todos quedamos muy tristes porque ese plantel mereció ser campeón, fuimos superiores.

-¿Cuál de los equipos que dirigió fue el más importante?
-Mi primer equipo importante fue el Millonarios tetracampeón con Delio Gamboa; la tripleta de ataque era Arango, Klinger y Gamboa, que lo descubrí en las divisiones inferiores del club. Ese fue el equipo campeón en 1961, ‘62, ‘63 y ‘64. Después tuve el Santa Fe campeón en 1966 con algunos brasileños: Cardoso, Soares y João Carlos; llevé a Gamboa, Klinger y conformé con Basilico y Jerson un equipo importante, que posteriormente fue campeón. Armé otro bueno en América en 1979, fuimos campeones. Participó en la Copa del ‘80 y llegó hasta semifinales, siendo un equipo muy modesto. El club nunca había conseguido un título, duró 53 años sin ser campeón. Pero el mejor equipo, sin duda alguna, fue el que se conformó a partir de 1983 con los peruanos Cueto y La Rosa; en 1984, ‘85, ‘86 y ‘87 con Ricardo Gareca, Roberto Cabañas y Julio Falcioni, que fue mi jugador brillante. Mereció ser campeón de la Copa Libertadores.

-¿Cuál sería su onceno ideal?
-De arquero, no tengo dudas de que Julio Cozzi fue el más grande de todos, el arquero del siglo; después están el paraguayo Pablo Centurión y Julio Cesar Falcioni.
En la parte defensiva, el mejor jugador fue el uruguayo Raúl Pini y lógicamente el rosarino Pascuttini, bicampeón con América. En los laterales tendría a Segovia y Hugo Valencia; Néstor Raúl Rossi también merece un puesto: él fue el mejor centrehalf de los ‘40. Sin duda alguna, Adolfo Pedernera, el gran maestro, y en el ataque Ricardo Gareca, brillante, excelente cabeceador, un jugador valiente; más Battaglia y Willington Ortiz para conformar un equipo ideal de los 48 años de mi vida profesional.

-¿Por qué los equipos colombianos no hacen diferencia actualmente en la Copa Libertadores?

-Porque ya no hay nivel por lo alto, hay nivel por lo bajo. Tenemos una buena actitud, pero no una buena aptitud. Desde la era Maturana, cuando surgió ese equipo de 1987 encabezado por René Higuita, uno de los mejores arqueros al lado de Efraín Sánchez y Pedro Zape, toda esa serie de jugadores que pasaron por mis manos llegaron a títulos de importancia en esa época. Hoy en día no hay eso. Usted busca por todas partes y no encuentra un jugador de calidad; a veces Macnelly Torres aparece en Colo Colo mostrando algunos rasgos, rasgos nada más, de lo que Valderrama hizo en su momento.

-¿Qué recuerdos y anécdotas le dejo la Libertadores?

-Muchos, porque tuve muchas participaciones, llegué dos veces a semifinales y tres a una final. Fue una experiencia para recordar, deja un sabor agradable. Alternar con países con la calidad de Chile, donde me sentí muy cómodo y donde viví muy bien un par de semifinales de Copa. En Montevideo, a pesar que la hinchada de Peñarol era muy difícil, siempre me respetaron. Siempre admiré el fútbol uruguayo por su capacidad, su entereza y su nivel técnico. Desde ese campeón del mundo en 1950 que después, a la mayoría, los tuvimos jugando en el Cúcuta Deportivo. Todos ellos dejaron una estela de dignidad del fútbol uruguayo. Una muestra es lo que hace Diego Forlán en Europa.

-¿Cómo fue su experiencia en Brasil?
-Jugué con América de Río y pude conocer a Zizinho. Yo tenía 25 años y hacía mi formación de medicina deportiva en la Escuela Nacional de Río y en el Hospital de la Cruz Roja. Enfrenté a Garrincha cuando apenas comenzaba en Botafogo, a Didí. No jugué contra Pelé, pero lo tuve en mi consultorio, como a toda la selección de 1970.

-¿Piensa volver a dirigir?
-No, ya no, ya cumplo 80 años (N. de la R.: los cumplió el 20 de noviembre pasado). Al terminar 1991 tenía 62, ahí dije “ya no más”. No volví a pisar un estadio, ni volvió a interesarme. Sólo voy a las Copas del Mundo, cuando puedo económicamente.

Es palabra autorizada: ganó 13 campeonatos nacionales en su país y dirigió 112 partidos en Copa Libertadores entre 1960 y 1991. Nadie llegó a tanto.

El fútbol de ayer y hoy

-Todo es diferente, absolutamente todo: en 1960 jugamos con un 4-2-4; yo fui el primer entrenador en Colombia en introducir ese sistema, que usó la Selección Brasileña en el Mundial de 1958. Mi equipo era muy ofensivo; con jugadores de la talla de Genaro Benítez, Pizarro, Marino Klinger, Maravilla Gamboa y Campillo. No teníamos jugadores para manejar ese “4″ en la línea posterior. Hoy en día jugamos otra cosa, 3-5-2, 4-4-2, 4-3-3, el líbero con stopper, con doble stopper; en fin, un sinnúmero de sistemas que han venido sucediéndose.

-La parte más importante de aquella época murió: el trato y el manejo a la pelota, manejar las puntas. Ya no hay punteros, ver un Julinho o Jair, el mismo Garrincha con Zagallo y con Didí… eso pasó a la historia. Hay espacios para velocidad y se usa el 4-5-1 pero con cuatro defensores a la altura de los 25 metros, con cinco volantes: dos de marca, dos volantes en las puntas, uno de creación y arriba un hombre en punta, que lucha solo contra cinco adversarios.

-Hoy se juega con una gran condición física, con una excelente táctica-estratégica defensiva y con un ataque por sorpresa. La fundamentación técnica, que es el tercer pilar del fútbol, ha desaparecido: ya no se encuentran jugadores como Pelé, Garrincha y Maradona. Aparece Messi luchando contra muchos defensores y puede ser el mejor si no sufre ningún accidente, porque en Europa lo golpean mucho.

-El fútbol ha cambiado, no aparece esa formación de espectáculos que tuvimos viendo a un Pedernera, un Moreno, un Di Stéfano, que era llamado El Loco, pero de loco no tenía nada. Era un excelente jugador que conformó el Ballet Azul y que posteriormente Don Santiago Bernabéu lo llevó para ese Real Madrid que ganó todo y donde se consagró. Inventó la polifuncionalidad en el campo.

-El fútbol ha cambiado totalmente en sus tres disciplinas: condición, técnica y táctica. El jugador no se prepara para tener esa técnica; hoy se juega en formación de bloque, pero no tenemos la posibilidad de manejar la técnica como se hacía en algunas épocas. Se juega a 100 km por hora, se entrena dos o tres veces. El jugador de antes tenía aptitud, el de hoy tiene actitud, ya que sólo los preparan para eso.

Palmarés: Gabriel Ochoa Uribe

Nacimiento: 20 de noviembre de 1929, en Medellín, Colombia.
Puesto: Arquero
Trayectoria como futbolista: Unión Indurana, de Medellín (1945), América de Cali (1946-48), Millonarios (1948-54 y 1958), América de Río de Janeiro (Brasil, 1955-56)
Como técnico: Millonarios (1959-64 y 1970-75 y 1977); Independiente Santa Fe (1965-69); América de Cali (1979-1991); Selección Preolímpica de Colombia (1959); Selección de Colombia (Copa América 1963 y Eliminatorias y amistosos en 1985).
Títulos como futbolista: campeón colombiano con Millonarios (1949, 1951, 1952, 1953).
Como técnico: campeón con Millonarios (1959, 1961, 1962, 1963, 1964 y 1972), con Independiente Santa Fe (1967), con América, de Cali (1979, 1982, 1983, 1984, 1986 y 1990) y finalista de la Copa Libertadores (1985, 1986 y 1987). Es el DT que más partidos dirigió en la historia de la Copa Libertadores con 112 cotejos.

Leave a Reply